06 | El impacto del color; narrar historias a través del espectro lumínico

Jul 13, 2021

El cine se compone por una gran variedad de factores que lo convierten en un arte visual indistinguible. Entre uno de estos factores esenciales para hacer una buena película está el color. Si bien una historia bien contada es necesaria para ganarse al público, el director de cine no hace todo el trabajo. Por su parte, el director de fotografía se encarga de ambientar los escenarios para darles un toque diferente y carismático que complementen a la narración principal. No es válido cualquier color o iluminación para grabar una escena. Es necesario hacer que el espectador se involucre en la historia y sienta las emociones y situaciones que visualiza.

La importancia de generar contrastes en los planos cinematográficos

Detrás de lo que se ve en pantalla, hay una ciencia muy compleja. La forma en la que la luz ilumina a los personajes o el color oculta ciertos rostros tiene un sentido. Producto de un espectro lumínico, los colores son ondas que traen consigo los transmisores necesarios para producir emociones. Emociones que irrumpen gradualmente en el transcurso de la filmación, irradiando sentimientos de todo tipo. Desde caras alegres hasta tristes lágrimas que recorren los pómulos del protagonista.

Además, la forma en la que se colocan los colores puede ser parte de una estrategia para producir efectos de cámara. Al usar colores que se complementan es posible generar separaciones de profundidad, dando un contexto mucho más realista al paisaje. De hecho, la dirección de arte también tiene un papel importante aquí. El departamento de fotografía coopera con los directores de arte para que el atrezo no destaque más de lo que debe. Imagina que los cuadros de Harry Potter son muy coloridos en comparación a la iluminación que el director de fotografía elige para la escena. La dificultad para conseguir que el espectador se centre en la historia aumentaría y los elementos de la película estarían mal coordinados.

Por ello, a la hora de producir la película, se usan colores y luces que, posteriormente, el editor pueda modificar para seleccionar el color que vea necesario. Este experto del color modifica los parámetros relacionados con la saturación, el brillo y demás, vitalizando las escenas.

Elementos de la película relacionados con el color

El triunfo en el cine de un guion cualquiera depende de pilares muy variados. Entre ellos, se encuentran elementos cinematográficos como el tono de color, la saturación o el brillo. Estos engloban la psique de la producción, son el alma de la historia, los que ceden las emociones a los protagonistas o generan en el público efectos de impresión o desesperanza, entre otros.

Tono de color

Inicialmente, los coloristas del cine juegan con una rueda cromática formada por 12 tonos. Aun así, este modelo tradicional se perfecciona para conseguir colores mucho más diversos y, así, jugar con el ambiente. Algunos expertos afirman la existencia de combinaciones muy exitosas que, normalmente, provocan placer en los espectadores. Sea como fuere, los profesionales del diseño audiovisual tienen la importantísima labor de hacer encajar los colores dentro de la historia que se esté contando.

Saturación o intensidad.

¿Qué tan llamativa debe ser una escena? La saturación induce viveza en el color, dándole a la escena espíritu y guiándola hacía la felicidad, la intriga o la desesperación. Si bien el color tiene la misión de buscar una reacción en el espectador, la saturación será la encargada de generar el efecto correcto. Los tonos apagados representan escenas emotivas, tristes y desilusionadas, mientras que cuando son muy intensos se debilitan y pueden provocar miedo o terror.

Brillo o valor/tono.

La iluminación es vital para que una producción audiovisual se perciba bien. Se convierte en el ojo del narrador de la historia, ofreciendo a las escenas el significado que este quiere. Los planos muy luminosos buscarán producir emociones más positivas que los apagados, donde se busca el misterio, o emociones más expresivas como la melancolía, la soledad o el desamparo.

Por otro lado, los valores de color se refieren a las sombras o los niveles de brillo, siendo la forma de crear profundidad en los fotogramas. Para conseguirlo, se complementan colores opuestos entre sí como el azul – naranja, verde – rojo o amarillo – morado.

Todo ello tiene que combinarse para conseguir llegar al punto más álgido del guion. Ese punto donde el triunfo de la obra es posible.

¿Cómo elige el director de fotografía que colores usar en una película?

No es una decisión fácil. Algunos referentes como Vittorio Storaro, director de fotografía, crearon teorías que dieron sentido a las escalas cromáticas. Entre ellas estaría la teoría del color asignado a estados de ánimo. Es decir, las personas tienden a asociar con ciertas tonalidades sentimientos o emociones muy característicos. El verde nos recuerda a la naturaleza, pero también puede significar envidia o codicia. Lo mismo sucede con otras gamas.

Así pues, el color no deja de ser algo estético en las películas. Los decorados aunque llevan significados, están para cumplir una función muy simple, decorar. Algunos cineastas magistrales utilizan paletas de colores limitadas o desaturadas, sin hacer que destaque mucho la escala cromática. Esto no quiere decir que se prescinda de este elemento, sino que, para cumplir con el fin último de la película, que haya poco color es esencial.

A veces, se muestran escenas casi sin color para representar poco a poco el proceso de la película. Pasar de ver simples blancos y negros a sentir los colores atrapar todo lo que aparece en pantalla. La luz también está colocada sistemáticamente en la escena. Se busca con ella dar protagonismo al actor, alejarlo de la realidad que lo rodea u ocultarlo. No siempre gira alrededor de las emociones.

Acerca de la temperatura del color

Las luces evocan diferentes temperaturas. La calidez suele representarse con luces bajas que no superan los 3200k, mientras que la frialdad está más relacionada con luces intensas, superiores a 5500k. La diferencia entre ambas puede hacer parecer que una escena irradia desde calma hasta tormento. Esto es lo que sucede, por ejemplo, con la calidez producida por una hoguera. Si la luz es baja los efectos serán calmados y relajantes, si es intensa producirá todo lo contrario.

También hay que saber controlar los colores fluorescentes que, partiendo de verdes o magentas, pueden convertirse en cianes si son modificados por temperaturas frías. Por otro lado, hay que tener en cuenta los valores de exposición que, gracias a distintos efectos, pueden generar más de una escena. El referente y pionero en esta técnica fue el fotógrafo Ansel Adams. Los valores de exposición más bajos daban suficiente información al espectador, mientras que los altos poca, permitiendo momentos de reflexión.

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